¿Te pasas el día discutiendo con tus hijos? En esos momentos en los que vivimos más estresados, o bien en los que tus hijos pasan por un momento de especial tensión, parece que te pasas el día riñendo.

Los conflictos en casa nos pasan factura, poniendo en riesgo tu bienestar y el de los tuyos. Terminar con las discusiones está en tu mano y con la técnica que aprenderás hoy te resultará mucho más sencillo de lo que piensas.

 

Poniendo límites a los comportamientos

Tu principal deseo para tus hijos es que estén bien. Quieres lo mejor para ellos, y tú tratas de enseñarles cómo funciona el mundo en el que nos ha tocado vivir.

Sin embargo, hay momentos en el que tus hijos están irascibles y rebeldes. Les cuesta hacer caso de lo que tú intentas transmitirles, y caes en la frustración.

 

Saber dónde poner los límites es una de las claves más importantes en la crianza de tus hijos.

Unas normas demasiado exigentes u holgadas pueden marcar una gran diferencia en el transcurso del resto de sus vidas.

Por ello, cuando te das cuenta que te pasas el día riñendo, es importante que hagas una parada en el camino. Toma conciencia de que de regañando no consigues que aprendan lo que esperas de ellos y, peor aún, bajas su autoestima. Ellos crecerán creyendo que son un desastre como hijos y por lo tanto como personas. Y ya sabes que una baja autoestima tendrá consecuencias nefastas en su vida como adulto.

Por eso, una vez detectado el problema, vale la pena centrarnos en lo realmente importante y evitarnos conflictos que no aporten.

 

Si no estás pasando por este momento ahora, también te conviene usar la técnica  de los tres sacos. 

Te ayudará replantearte qué limites pones a tus hijos y también la manera en que los transmites:

  • Puede servirte para darte cuenta de la cantidad de veces que regañas, juzgas  o rectificas el comportamiento de tus hijos, y a lo mejor no eres consciente.
  • También puede ayudarte a ser consciente de que en momentos de tranquilidad todo parece ir como una seda, pero en cuanto llega un momento de estrés, la situación se nos va de las manos. Así serás capaz de ver con claridad los momentos en los que puedes ser más flexible o negociador y en cuales ser más directivos.

La técnica que te traigo hoy está inspirada en el ejercicio de los tres sacos que aparece en el libro  “El niño insoportable” (The explosive child) de Ross Greene.

 

Esta técnica se basa en los siguientes pasos:

  1. Durante una semana toma consciencia y anota todas las razones por las que regañas, discutes o corriges a tus hijos.

  2. Coge de nuevo esta lista y clasifica en tres columnas:

    • En la primera de ellas anota las razones de peso, las que eran límites importantes para la seguridad física y psíquica de ellos u otros familiares. Por ejemplo:
      • No voy a permitir que golpees a tu hermano
      • El coche no va a arrancar hasta que te hayas puesto el cinturón de seguridad
      • No te voy a dar más jarabe, aunque te guste su sabor
    • En las segunda anota aquellas que en realidad eran aspectos negociables o hábitos que atañen a su responsabilidad y no a la tuya.
      • No quieres bañarte ahora
      • Quieres estrenar una ropa nueva para ir al colegio, yo pensaba reservarla para la fiesta del sábado.
      • No has terminado los deberes del colegio
      • Veo que no tienes ganas de ir hoy a clase de natación
    • Y en la tercera eran conflictos claramente evitables porque el límite en sí era muy poco importante. Tal vez te des cuenta que era un capricho de tu parte Niña, o una rigidez de tu parte Crítica que dice que las cosas son como tú las ves, o tal vez los pusiste porque ya venias de una serie de situaciones en que “no te habían obedecido” y te cogió el miedo a “que te tomen el pelo”. Vamos simplemente los pusiste par afirmar tu autoridad… o para no pasar vergüenza ante la opinión de otros adultos:
      • No te has puesto las zapatillas (pero llevas calcetines gorditos, o el suelo es calido)
      • Quieres llevar la camiseta azul al cole, aunque yo pienso que combina mejor la rosa.
      • No quieres recoger el puzzle porque no lo has terminado y prefieres dejarlo ahí.

**Los ejemplos son únicos para cada familia porque dependen de los valores familiares, lo que para una familia es muy importante para otra puede no serlo y estar en otra columna.

3. El siguiente paso es pasar a trabajar con estas situaciones que has clasificado. Te hago una propuesta:

Con las situaciones de la tercera lista: las evitables

Aplica sobretodo flexibilidad, simplemente vas a dejar de dar la lata por eso, céntrate en trabajar tu reacción emocional, calmar tu inseguridad, tu rigidez, tu rabia… y permitirte una mayor flexibilidad también a ti mismo/a a la vez que se la permites al niño/a.

Con las situaciones de la primera lista: los límites imprescindibles

Aplica dirección y seguridad. Son con las que te vas a mantener más firme porque son importantes e infranqueables.

También probablemente serán los que te sea más fácil de transmitir, porque los tendrás clarísimos, y a tus hijos les va a llegar el limite con mucha claridad. Y los podrás argumentar muy bien porque irán en la línea de vuestros valores familiares, o universales, que tu hijo también comparte.

Con las situaciones de la segunda  lista: las negociables

Estas situaciones son una ocasión buenísima para practicar la negociación, para que nuestro hijo razone y tome sus propias decisiones. Y para que el adulto se ejercite en escuchar y comprender la necesidad del chico/a. En realidad, ambos aprenderán las dos cosas.

El objetivo es buscar soluciones en que podamos cubrir los derechos y necesidades del niño y también de los padres, respetando el marco de los valores y acuerdos de convivencia familiar. Buscar el acuerdo win-win.

 

Ahora que ya conoces la técnica de los tres sacos para disminuir conflictos en la relación con tus hijos, niños o adolescentes, solo tienes que ponerla en práctica.

Espero que te ayude a mejorar tu relación con ellos y a vivir una educación más segura y serena. Si por más que lo intentas los conflictos están deteriorando puedo acompañarte para ofrecerte una solución a tu caso concreto. Solo tienes que hacer clic aquí.

¿Tu también te pasas el día riñendo a tus hijos? ¿Te ha gustado la técnica de los tres sacos? Cuéntanoslo en los comentarios.