Se acerca el mes de agosto y este año tienes especiales ganas de bajar el ritmo y tomarte unas vacaciones. Hace meses que acumulas cansancio y sientes la necesidad de que tu cuerpo y tu mente se relajen. Pero los primeros días de descanso, lejos de estar relajada, estás tensa, agitada o de mal humor.

Como sois muchas las personas que me comentáis esto, he pensado en compartirte algunos tips que me van funcionando a mi misma y que aconsejo a las personas a las que atiendo en mi consulta de psicología, para empezar las vacaciones de una manera relajada.

Si tú también te estresas o te cuesta relajarte en el inicio de vacaciones, te animo a poner consciencia a tu pensamiento, a tus emociones y a tu cuerpo para ver desde dónde encaras estos días de descanso. Si tomas consciencia de cómo estás, te va a ser más fácil hacer esta bajada de ritmo que tanto necesitas.

Empezar las vacaciones es sinónimo de relax ¿O no?

Como decíamos, muchos inicios de vacaciones lejos de ser ese momento idílico de plena felicidad en que tienes tiempo libre para dedicarte a ti, se acaban convirtiendo en un momento estresante.  

Quisieras estar alegre y preparar tus cosas con tranquilidad… pero es que pedirle a tu cuerpo y a tu actividad mental que se relajen,  no funciona así tan rápido. Menos aún si estás trabajando a tope hasta el último día y cuando más agotado/a estás, te toca hacer maletas, planificar, tomar decisiones, mirar rutas, conducir…

Hace calor, tus acompañantes se quejan… los niños también están hiperexcitados y ya estamos ahí con las desilusiones, las frustraciones y el conflicto, que también se viene de vacaciones : ))

El problema es que vas demasiado acelerada durante el año y ahora te pides de repente relajarte

Ayer estabas cerrando temas en la oficina  a un ritmo frenético, como si de ti dependiera la estabilidad económica del país y hoy te gustaría hacer un click y encontrarte de pronto mojando los pies en la playa, habiendo dejado atrás preocupaciones y problemas, sin dolores de espalda ni tensiones, con la mente más zen que nunca… sonriendo y conversando amigablemente con tu familia o compañeros de vacaciones.

¿No te parece un poquito desproporcionada esta expectativa? ¿En serio crees que tu cuerpo y tu pensamiento acostumbrados a ir en tensión y a un ritmo vertiginoso durante meses van a parar así de pronto?

Date cuenta de cuan acelerada vas

Ya habrás ido intuyendo que para mi la clave para reducir drásticamente las probabilidades de un comienzo de vacaciones estresante es darte un tiempo para bajar el ritmo progresivamente y esto puedes hacerlo tanto a nivel mental como corporal.

Para poder bajar este ritmo lo primero es darte cuenta de la velocidad a la que vas por la vida. Vamos a mirarnos con detalle qué puede estarte pasando a nivel de pensamiento, emoción y cuerpo ¿te apetece?

Fíjate en tu ritmo de pensamiento ¿Cómo va de rápido?

Nuestra mente pensante no pararía nunca de hacernos propuestas sobre cómo mejorar aspectos en lo laboral, resolver tal o cual dificultad, cómo decir las mismas cosas de mejor manera, qué ordenar allí, que tirar de allá, y obviamente va empezar a darle vueltas a la mejor manera de aprovechar las vacaciones.

La mente es rápida y muy creativa, tiene muy buenas ideas y también buenas intenciones, pero cuando funciona en plan controlador, ostras: ¡agota!

Y aunque tenemos el poder natural de controlar nuestro pensamiento, a la mayoría de los adultos nos cuesta mucho hacerlo, le dejamos hacer a la suya a un ritmo vertiginoso y al no tener práctica en ello, nos cuesta mucho que baje el ritmo. Pero tomando consciencia y observándolo, podemos irlo ralentizando. Es cuestión de intención y de práctica, y claro, pues pide que le destinemos un tiempo.

Tu cuerpo ¿está tensionado?

Como todos nuestros sistemas están interrelacionados, una persona acelerada  a nivel mental también va estar tensa a nivel corporal, y viceversa.

Fíjate en cómo está tu cuerpo. Apuesto a que está entre agitado y tensionado. Párate a estucharlo ¿Cómo estás respirando?, ¿Cómo sientes tu frente, tus mandíbulas?, ¿Con qué partes de tu cuerpo estás ejerciendo tensiones innecesarias?, ¿Cómo son tus movimientos, suaves o bruscos? ¿Precisos o torpes?

Bajar el ritmo te va a permitir dar atención a tu cuerpo.

¿Atiendes a tus emociones? ¿O están desatendidas y en modo volcán previa erupción?

En estos momentos previos a las vacaciones y tras la situación social que llevamos viviendo, es probable que el miedo lleve la batuta con todos sus “peros” y sus “y sí”.

La alegría empieza a despertar un poco en forma de entusiasmo cuando fantaseas con poner los pies en un río y estar en silencio unos minutos.

El enfado está por ahí retenido, y puede salir en cualquier momento.

Y la tristeza… pues ahí viendo a ver por dónde va a poder colarse, porque en vacaciones parece que no sea bienvenida.

Después de meses de trabajar prácticamente sin descanso… bajar el ritmo también implica reservarte un tiempo para dar especial atención a tus emociones.

Algunos tips para bajar el ritmo en el inicio de las vacaciones

¿Cómo está tu panorama interior ¿Sería algo parecido a éste que te he contado? Pues ahora ya tienes una mirada más completa y realista de las condiciones con las que encaras el inicio de vacaciones y de la necesidad de darte la oportunidad de desacelerarte.

Es un buen momento para empezar a ser comprensiva con tus emociones y darles a todas un espacio. No te obligues a estar alegre por estar de vacaciones, pues esto resulta contraproducente. En los momentos en que nos relajamos es habitual que surjan aquellas emociones que hemos desatendido y por supuesto es saludable atenderlas.

¿Qué te parecería atender también al ritmo de tu cuerpo y de tu pensamiento y darles la oportunidad de bajar gradualmente de intensidad?

Si vas a salir de viaje, recuerda tener en cuenta el tiempo que necesitas para preparar maletas, rutas, etc… y guardarle su debido espacio a cada una de estas actividades para poderlas hacer de un modo más placentero.

Y una última sugerencia: Deja de hacerte películas o de crearte expectativas de cómo van a ser estos días de vacaciones, pues aumentan las probabilidades de que te frustres y te decepciones. En cambio, si consigues tomar una actitud de aceptación y de observación más que de control, podrás vivirlas con menos estrés y más agradecimiento

Bajar el ritmo al inicio de vacaciones puede costarte si llegas con demasiado estrés acumulado, pero necesitas hacerlo para recuperar tu equilibrio. Te va a ser mucho más fácil si tienes unas expectativas realistas de lo que van a ser estos días,  si consigues ser  comprensiva y acoges cualquier sentimiento, también aquellos que consideras negativos, y si atiendes a tu cuerpo con sus necesidades de movimiento y de descanso. Verás que te va a ser mucho más fácil y podrás disfrutar de ese descanso que tanto necesitas.

¿Cómo se presenta tu inicio de vacaciones? ¿Tienes algún tip que te funciona para empezarlas con buen pié? ¡Te invito a comentarlo aquí abajo!