Este artículo es para ti si sientes que te sería bueno acallar tu mente, o al menos lentificar el ritmo de tu pensamiento, y también si ves que necesitas estar más presente en aquello que estás viviendo.

¿Verdad que agota esa sensación de estar pero no estar, porque tu cabeza ya está pensando en lo que puede pasar después o sigue encallada lo que pasó ayer…?

Tal vez algún amigo o conocido te haya hablado de meditar, de provar con el «Mindfulness», como solución para esta dificultad, pero apuesto a que la palabra Meditación te suena como algo muuuy lejano, a ti que no te identificas ni de lejos con el cliché de la persona que medita. Te ves ahí de piernas cruzadas, ojos cerrados, diciendo «oooohhmmm» y casi que te entra la risa.

A pesar de ello, tal vez piensas que “algo tipo esto” te iría bien.

Va, pues sigue leyendo a ver si te inspiras…

 

¿Que problema hay en pensar tanto?

Si no sabes cómo tomar control de tu torrente de pensamiento, tienes un problema. no puedes disfrutar las actividades que haces porque no estás aquí y ahora.

Además, es más que probable que tus emociones vayan dando tumbos, ya que lo que piensas afecta directamente a lo que sientes. Y por tanto estás dejando tu estado emocional en manos de tus desbocados pensamientos.

Por ejemplo: Si tus pensamientos son catastrofistas van a fomentar sentimientos de ansiedad y miedo; Si tus pensamientos son críticos van a provocar que te sientas triste y de mal humor…

Por otra parte, como si de un bucle se tratase, tus emociones también afectan a tus pensamientos, es decir:

Si sientes miedo, es más probable que tengas pensamientos miedosos; Si estás de mal humor es más probable que tus pensamientos sean críticos.

Y de este bucle no vas a poder salir a menos que tomes control sobre lo que piensas.  Para conseguir recuperar este control, vas a necesitar bajar de revoluciones. Por esto, hoy vamos a centrarnos en controlar el ritmo del pensamiento, otro día ya nos centraremos en el contenido.

Ayuda a tu cabeza a bajar de revoluciones

Si sigues aquí leyendo, entiendo que te ha parecido bien la idea de bajar a tu cabeza de revoluciones, y que entiendes que hacerlo depende de ti aunque siendo honesto no sabes cómo hacerlo. Pues te invito a probar con estos 3 primeros pasos súper sencillos y totalmente cotidianos que puedes hacer para bajar el ritmo de tu pensamiento y, a tu medida, empezar a practicar el Mindfulness, la conciencia plena, o a meditar. Dile cómo quieras, lo que me interesa es que te pongas en marcha para aprender a dominar tu foco atencional para estar allí dónde quieres estar y para que dejes de sentir que tu cabeza va a su bola pensando el que ella quiere. ¿Estaría bien no?

Cuatro acciones súper sencillas para empezar a meditar sin meditar

Las tres primeras acciones que te propongo las considero más bien preparatorias, en cambio la cuarta para mi es una meditación en toda regla, aunque ya verás que es algo totalmente cotidiano y no tiene ese toque místico (que a mi particularmente me encanta pero sé que a muchos os tira para atrás).

Voy a lo que voy, te propongo que la próxima vez que te notes con la cabeza acelerada (quizás ahora mismo) hagas estas tres cosas:

La primera: Respira conscientemente

Respira profundamente 3 veces. Esto oxigenará tu cuerpo y activará la una respuesta parasimpática, es decir reparadora y relajante.

La segunda: bebe un trago de agua (¡dándote cuenta de que lo bebes!)

El agua, como el aire, es un elemento indispensable para la vida humana. Tu cerebro y todo el cuerpo te agradecerán esta pequeñísima pausa para hidratarte.

Nota las sensaciones, los movimientos, la textura, la reacción de tu cuerpo… ¿tenías sed ? Yo mientras escribo esto me acabo de dar cuenta que tengo sed y también que mis ojos están cansados de mirar a la pantalla. Me doy un descanso antes de seguir. Mi parte más autoexigente no quiere hacerlo, pero… ¿he de dar ejemplo no? 😉

Mucho mejor…vuelve a respirar… Dime, ¿cómo te sientes? ¿Preparado para la tercera acción?

La tercera: Deja fluir tu pensamiento a través de la escritura

Ahora te propongo que te des unos minutos para prestar atención a tu pensamiento. La idea es que no luches con él, no creo que puedas ganar esa lucha… Escucha lo que te dices. Escríbelo todo, sin censura, y cuando acabes puedes decir-te en voz alta “¡Solamente son pensamientos! yo puedo elegir sobre ellos”.

Más tarde puedes tratar de saber cuáles te son útiles y cuáles son simplemente miedos infundados, exageraciones o creencias que no te hacen bien (y si te cuesta de distinguir te puedo ayudar en consulta).

Si se da el caso que vas tan acelerado que crees que no tienes tiempo de escribir, hablar en voz alta también te puede servir. Por ejemplo mientras vas en coche puedes ir hablando contigo mismo/a. También puedes escribirte una auto-nota al móvil si vas en el tren.

¿Qué te ha parecido?, fácil ¿no?. ¿Vas a hacerlo? Puedes empezar ahora mismo. Y si te quedas con ganas de más, cuando lo tengas hecho puedes seguir leyendo porque a continuación te explico una actividad “*mindful” muy fácil de hacer, yo la llamo el paseo consciente:

La cuarta acción: Regálate un paseo consciente

Dar un paseo es muy bueno para la salud, la actividad física te activa, te ayuda a liberar toxinas, moviliza el aparato locomotor, equilibra el sistema nervioso, te ayuda a bajar la atención hacia el cuerpo… Muy completito, ¿no te parece?

Y es tan fácil de hacer…

Además, ésta que te propongo es una paseada consciente. ¿A qué me refiero con esto? Pues que no vale ir andando pero pensando en mil cosas, sin ningún control atencional…

No, no, esto no me vale.

Lo que te propongo es que durante este paseo tomes conciencia de ti, especialmente de la velocidad a la que piensas y del ritmo al que te mueves.

No te digo que lo cambies, sólo que lo observes. Observa el fluir de pensamiento, observa el fluir de tu movimiento…

Y puesto que estás, observa a ver si respiras o si estás bloqueando el respirar.

Solamente observa y deja que tu cuerpo haga lo que necesita hacer.

Es un ejercicio súper sencillo que todos podemos hacer, y aunque creas que no tienes tiempo, te digo yo que sí lo tienes. No hay que esperar en un momento superespecial, puedes hacer tu paseo consciente de camino al trabajo, de camino al súper, de camino al cole de los niños… Si eres deportista, lo puedes hacer rodando en el calentamiento. Incluso lo puedes hacer en el pasillo de tu casa o cada vez que subes escaleras.

Tu paseo consciente puede durar media hora o tan solo 2 minutos, el tiempo que tú elijas.

Te animo una vez más a probarlo y si quieres en comentarios me puedes decir qué tal te ha ido.

 

Ya sabes, tomar control sobre tu torrente de pensamineto es esencial para vivir el momento presente con plenitud y para estabilizar tu estado de ánimo. Un primer paso para conseguirlo es ayudar a tu mente a bajar de revoluciones, lo cual puedes hacerlo con acciones tan simples como respirar conscientemente, pararte a beber un vaso de agua, o verter tus rumiaciones mediante la escritura. Y para mayor disfrute, también puedes coger el hábito de darte un paseo consciente.

¿Qué me dices? ¿Va contigo este rollo de meditar sin sentarte a meditar?, Te recomiendo los dos libros que a mí me sirvieron para hacer los primeros pasos para trabajar la atención plena. Aquí los tienes,  Te adelanto que uno de ellos es de Kabat-Zinn el que se considera el iniciador del Mindfulness, ese concepto tan extendido actualmente y que ha ayudado a extender la práctica de la consciencia plena, sin connotación mística o religiosa. Aquí te pongo una foto ¿Quieres que otro día os hable más de ellos?

 

Marta Ocaña Mariné www.martaocana.com