Ante el miedo de los niños, ¿qué es lo que puedes hacer tú como persona adulta? 

 

Mi objetivo con este artículo es dar algunas pautas a los padres y madres sobre preguntas habituales que nos surgen en torno al miedo. 

 

Y lo primero para ello es entender que:

 

  1. Es totalmente normal sentir miedo ante situaciones que vemos como un peligro, (al niño le ayuda que reconozcas la legitimidad y la utilidad de este miedo).
  2. Como toda emoción, el miedo necesita ser expresado, por tanto al niño le ayuda que le permitas externalizar este miedo.
  3. El miedo es una llamada a la protección y por tanto, si tu hijo tiene miedo sí que puedes hacer algo que es ayudarle a sentirse protegido. Solo desde esta protección pueden afrontar los miedos.

 

NOTA: este artículo surge de las reflexiones de los propios padres y madres en mi taller Gestión del miedo y la rabia, que doy en los colegios a través del programa tándem en la ciudad de Sabadell y también de la entrevista que me hicieron en radio Sabadell para hablar del miedo. 

 

¿Es natural sentir miedo?

Cómo te decía al principio de este post, sí, claro, sentir miedo es la reacción natural ante la percepción de peligro. Si has interpretado un peligro sea real o imaginario, lo natural es que sientas miedo. 

Me estoy refiriendo al miedo como emoción. Mira esta definición de emoción del libro Comprendiendo como somos que suelo compartiros a los que hacéis terapia conmigo: 

Las emociones son experiencias AFECTIVAS, PASAJERAS, INTENSAS, BRUSCAS Y AGUDAS, con un fuerte componente SOMÁTICO. 

Como los niños aún muestran las emociones de una manera muy espontánea, pues puedes ver toda la INTENSIDAD de esta experiencia afectiva. Y fíjate también que igual que sube, el pico de expresión emocional, una vez expresado el mensaje y una vez haya terminado la percepción de peligro, el miedo baja. 

Te pongo un ejemplo: un niño de 2 años llora porque ha visto un lobo en una obra de títeres. Corre hacia su mamá diciendo “¡susto, susto!”.

La mamá le abraza y desde su regazo continúa viendo la obra, ahora se siente más seguro y el miedo va bajando. 

O imagínate que el miedo no baja y la mamá decide que se van, que no es necesario estar allí pasando miedo, pues el niño también dejará de mostrar miedo en cuanto estén en la calle y se vuelva a sentir a salvo. 

O por ejemplo algunos niños de 7 años tienen miedo de que les pique un escorpión. El miedo va a durar mientras esté cerca del escorpión o de un lugar donde cree que puedan haber escorpiones. 

También puede ser que su miedo baje con la información (verdadera) de que allí no hay escorpiones, con la información sobre lo que pasa si te pica y de que puede hacer en caso de que le pique. O también puede estar más tranquilo si está cerca de un adulto de referencia. En todos los casos el miedo baja cuando se siente protegido. 

Aclaración: estamos hablando de miedos racionales, no de fobias. 

La prohibición del miedo

El miedo, como todas las emociones, está al servicio de la vida y como has visto, tiene una función informativa. 

Pero tenemos el problema de que demasiadas veces nos han prohibido o desalentado en mostrar nuestro miedo, nos han pedido que seamos valientes, nos han dicho que los niños mayores no tienen miedo, etc… O incluso nos han ridiculizado llamándonos “caguetas”…  

No hay nada de malo en sentir miedo ni en expresarlo. Ni menos en tomar las acciones necesarias para volverse a sentir a salvo.

El miedo se activa cuando sentimos amenazado nuestro bienestar, sea físico o emocional. Y está bien que así sea. El proceso natural tras sentir el miedo sería buscar protección y una vez encontrada, el miedo va a bajar. 

Por lo tanto, cuando me preguntáis qué hacer si los niños tienen miedo, la respuesta que me viene más rápido a la mente es:

1 – Tomarles en serio

2 – Ver como ayudarles a que vuelvan a sentirse seguros y protegidos.

Yo lo tengo claro, no has de enfrentarte a ninguna situación en la que te sientas en grave peligro. La exposición en estos casos es contraproducente. El miedo no se va a ir simplemente por exponerte.

Muchas veces también lo que pasa con los miedos de los niños es que los adultos no vemos una causa lógica para este miedo.

En esos casos tendemos a hacerles entender que es una tontería, es decir, que no es lícito su miedo. Esto para mi es un error, porque estamos poniendo en duda la intuición del niño, ese radar que le ayuda a decidir por qué camino tirar y por cuál no. 

Suele salir el ejemplo de “que hay un monstruo debajo de la cama”. Yo como adulto no veo ese monstruo y no tengo miedo de acostarme en esa cama, pero si tu hijo lo tiene, percibe a ese monstruo. En este caso yo no negaría de la existencia del monstruo, lo que haría sería usarlo para empatizar con el niño. 

Ponte en su lugar

Te pregunto: ¿cómo te sentirías tú con un monstruo debajo de la cama? 

Cuando pregunto esto en los talleres sus padres suelen responder: inseguro, en peligro, asustado, no entraría ni de coña….

Bueno pues, ¿si tu hijo no tuviera la capacidad de vocabulario para decirte: “me siento muy inseguro en mi cama, en la soledad y la oscuridad de la noche me siento realmente vulnerable” pero en cambio si tuviera la capacidad para formarse una imagen inconsciente y así de esta manera te puede contar como se siente?

¿A que ahora lo ves de otra manera? 

Seguro que se te ocurren nuevas ideas para hablar con tus hijos sobre los miedos entrando en su historia y su manera de hablar de como se sienten . Si te cuesta hacerlo y crees que te puedo ayudar, contactame.

Finalmente acuerdate que el miedo pide protección y por lo tanto no tiene sentido enfrentarse a un miedo sin sentirte protegido. El mismo niño que tiene miedo del monstruo debajo de su cama, podríamos preguntarle qué necesita para superar este miedo: ¿compañía, luz, una espada láser mata monstruos? ¿Una escoba al lado de la cama, una aspiradora para aspirar monstruos? 

No dudes en darle lo que necesita para sentirse seguro 

Estaría bien que hables también de tus miedos con tus hijos, porque los miedos de unos y otros no son tan diferentes: la soledad, el abandono, la muerte. Básicamente los humanos tenemos los mismos miedos. Nos sabemos vulnerables y eso da miedo, somos seres sociales y necesitamos del contacto para sentirnos a salvo. 

Te animo a que pruebes a conversar sobre vuestros miedos para uniros como personas humanas. Será algo muy armonioso y bonito.